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Viernes 3 junio 2016 (14h54) :
CON PERSPECTIVA MATERIALISTA E HISTÓRICA.-

Por : FREDDY SUBDIAGA

CON PERSPECTIVA MATERIALISTA E HISTÓRICA.-

De lo general a lo particular:

Perseo se envolvía en un manto de niebla para perseguir a los monstruos. Nosotros nos tapamos con nuestro embozo de niebla los oídos y los ojos para no ver ni oír las monstruosidades y poder negarlas. Carlos Marx El Capital – Tomo I / 25-julio-1867

EL GRAN CAPITAL IMPERIALISTA, CORPORATIVO, FINANCIERO Y PARASITARIO CON SUS DEMOCRACIAS SATELITALES COLONIALISTAS SOBREVIVE ENGORDANDO Y ACTUANDO CONTRA LA NATURALEZA Y LA HUMANIDAD, IMPONIENDO SUS CRISIS CÍCLICAS Y MULTILATERALES CONTRA 7.434.270.587 BILLONES DE SERES HUMANOS A NIVEL MUNDIAL (SEGÚN RELOJ DE POBLACIÓN EN ESTOS MOMENTOS CUANDO ESTOY ESCRIBIENDO ESTE TRABAJO). Y, POR ESTAR ENVEJECIENDO SE VUELVE OBSTINADO, MILITARIZADO, AGRESIVO Y ASESINO HASTA LA LOCURA. PERO ADEMÁS, CON SU ESENCIA CÍNICA E HIPÓCRITA, EN EL PARTE CRIMINAL, LO QUE LAMENTAN NO ES LAS VIDAS LLEVADAS A LOS HOLOCAUSTOS (MATANZAS PROMOVIDAS POR SEGMENTOS DE LA CLASE DOMINANTE, DONDE UTILIZAN AL PROLETARIADO MANUAL O INTELECTUAL, COMO CARNE DE CAÑÓN, EN NOMBRE DE SUS DERECHOS HUMANOS, LA DEMOCRACIA Y OTROS SUBTERFUGIOS DE ESTA SOCIEDAD PERVERTIDA POR EL CAPITALISMO; VIOLANDO LOS DERCHOS DE LA CLASE OBRERA), SINO LA CANTIDAD DE DINERO, SEGÚN ÉSTOS INHUMANOS QUE INVIERTEN EN LAS CONTIENDAS BÉLICAS.

Evaluar con el mayor rigor y criterio dialéctico e histórico, lo acontecido antes, durante y después de la conmoción social de febrero de 1989, analizando sus causas; posteriormente las rebeliones cívico-militar de febrero y noviembre de 1992, sin obviar sus causas y actores; luego el cambio de la dirección administrativa del gobierno social-burgués-reformista, fruto de la indignación colectiva generada por las políticas excluyentes de los gobiernos bipartidistas del punto fijismo, que fueron rechazadas por las mayorías de las venezolanas y venezolanos en los comicios de diciembre de 1998. A partir de esta acción política generalizada por el movimiento social transformador (el proletariado), donde se cumple una vez más otra onda del espiral dialéctico e histórico de la evolución político-social-económico-cultural, como expresión y síntesis de la lucha de clases, prevista en la siguiente máxima del Manifiesto del Partido Comunista: “Finalmente, en aquellos períodos en que la lucha de clases está a punto de decidirse, es tan violento y tan claro el proceso de desintegración de la clase gobernante latente en el seno de la sociedad antigua, que una pequeña parte de esa clase se desprende de ella y abraza la causa revolucionaria, pasándose a la clase que tiene en sus manos el porvenir (Clase Obrera). Y así como antes una parte de la nobleza se pasaba a la burguesía, ahora una parte de la burguesía se pasa al campo del proletariado; en este tránsito rompen la marcha los intelectuales burgueses, que, analizando teóricamente el curso de la historia, han logrado ver claro en sus derroteros”.

Esta máxima, nos permite sincronizar dialécticamente el análisis del antes, durante y después, y, así visualizar con precisión la agudización de la contradicción entre los estamentos reaccionarios entre la misma burguesía, como éstos se mimetiza entre el movimiento revolucionario con el fin de detener el avance del proletariado revolucionario; pero también nos induce a ver con claridad la anarquía y alienación de la masa trabajadora al estatus psicosocial del Estado reformista burgués, masa trabajadora que al no ubicarse en su concepción de Clase Obrera manual o intelectual se auto desconoce, envileciéndose bajo la cultura dominante asumiendo niveles socio-estructurales (clase media alta-clase media baja…) subordinante a las elites de la sociedad capitalista, obviando cumplir su rol histórico de demoler el sistema económico capitalista y construir las bases del sistema económico socialista con carácter científico; pasando primero por ordenar sus fuerzas socioproductivas, segundo reconocer y organizar su vanguardia ideo política el partido de la clase obrera, (Partido Comunista, si es que estamos convencidos de abolir el capitalismo, de acuerdo al grado de desarrollo logrado por la propia clase obrera.) en relación al nuevo modelo de producción y la distribución de la misma, de acuerdo a la máxima socialista: “de cada quien según su capacidad, a cada quien según su trabajo” como punto de partida hacia la concienciación del proletariado revolucionario que debe asumir su concepción de clase liberadora, clase obrera. Dificultad orgánica del Movimiento Revolucionario Popular + Carencia de la Vanguardia Ideo-política Revolucionaria (Partido Comunista).

En la Línea Política del Partido Comunista de Venezuela, hacemos profundas observaciones en lo que respecta al movimiento revolucionario popular, su forma orgánica y su vanguardia ideológica. cuya práctica se distorsiona en la actuación de la militancia del Movimiento Revolucionario Popular que se ubica meramente en lo reivindicativo monetario, empírico y emocional, que raya en el espontaneismo, quedando débil la propuesta revolucionaria antiimperialista - anticapitalista; que por la carencia ideopolítica tanto de la vanguardia revolucionaria y de la masa trabajadora en los municipios, al no actuar con conciencia de clase obrera y conocimiento de causa, no perciben los cambios que dinamiza y acelera el capitalismo mundial y sus satélites oligárquicos de cada nación, tanto en su centro y periferia recomponiendo el nivel social de sus sociedades nacionales, perfeccionando su cultura de dominación, explotación y expoliación; optimizando el conocimiento científico y aprovechando el desarrollo tecnológico para el entrampamiento de las mayorías del proletariado que están bajo sus designios imperiales. Ante esta realidad debemos recurrir al camarada Vladimir Ilich Lenin, extrayendo de su convicción y de su exitosa experiencia revolucionaria marxista, plasmada en su obra ¿QUÉ HACER? cotejándola dialécticamente con nuestro tiempo y espacio para reorientar nuestro trabajo político-orgánico-ideológico: • “En efecto, parece que nadie ha puesto en duda hasta hora que la fuerza del movimiento contemporáneo reside en el despertar de las masas (principalmente, el proletariado industrial del campo y la ciudad) y su debilidad, en la falta de conciencia y de espíritu de iniciativa de los dirigentes revolucionarios”. • “La conciencia socialista moderna solo puede surgir de profundos conocimientos científicos…En efecto de modo que la conciencia socialista es algo introducido desde afuera en la lucha de clase del proletariado, y no algo que ha surgido espontáneamente dentro de ella”. • “Puesto que ni hablar se puede de una ideología independiente, elaborada por las propias masas obreras en el curso mismo de su movimiento, el problema se plantea así: ideología burguesa o ideología socialista”. (Ideología del Socialismo Científico). • “La organización de obreros debe ser primero profesional; segundo, debe ser lo más amplia posible; tercero, lo menos clandestina posible… • Por lo contrario, la organización de los revolucionarios debe agrupar, ante todo y sobre todo, a personas cuya profesión sea la actividad revolucionaria… (No actividad burocrática-tecnocrática). • Ante este rasgo común de los miembros de semejante organización, debe desaparecer en absoluto toda diferencia entre obreros e intelectuales, sin hablar ya de la diferencia entre las diversas profesiones de unos y de otros.

Estas orientaciones deben mejorar nuestro activar diario como revolucionarias y revolucionarios profesionales, ser agudos en la articulación de las organizaciones del Movimiento Revolucionario Popular, pero a su vez, certeros en la organización de la Vanguardia Revolucionaria. En ese orden de ideas, debemos optimizar nuestro Partido Comunista para conjugar en el Bloque Popular Revolucionario toda la acumulación de fuerzas comprometidas y concientes de las adversidades que surgen de la confrontación entre el proletariado revolucionario y la burguesía. Retomemos, otro fragmento del Manifiesto Comunista para reforzar con claridad materialista nuestra convicción marxista-leninista: “De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía no hay más que una verdaderamente revolucionaria: el proletariado. Las demás perecen y desaparecen con la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto genuino y peculiar”.

Abordar todo el legado del comunismo científico de Marx, Engels y Lenin; conjugado con el precepto emancipador e integracionista de: Francisco de Miranda, Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora; potenciara nuestra praxis revolucionaria para enfrentar la quinta ola del espiral dialectico (Nanotecnología, microelectrónica, informática, robótica, ingeniería genética…) generada por el proletariado, pero usada por el gran capital para expoliar y reprimir masivamente el trabajo remunerado, (esclavitud asalariada) lazando al ser humano al ejercito de parados y condenados a las inclementes hambrunas y miserias. Multiplicando sus ganancias cuyas secuelas es empobrecer a las y los trabajadores, tanto del campo como de la ciudad; potenciando la especulación y las prácticas delincuenciales desde el Estado reformista burgués y las elites de los aparatos mercantilistas de la burguesía.

CRISIS DEL CAPITALISMO Vs. ALTERNATIVA DEL SOCIALISMO CIENTIFICO. Desconocer el origen o transmutación de una forma económica a otra, como revolucionarios o revolucionarias, permite al enemigo de clase mimetizarse para confundir al incauto e empírico luchador o luchadora político-social, limitando y obstaculizando la canalización orgánica de la indignación sobre las crisis autoimpuesta por la economía capitalista, privando de tal manera, la ofensiva y movilización de hombres, jóvenes y mujeres que se identifican o expresan su voluntad de avanzar con el proceso de transformación bolivariana (Liberación Nacional), cuyo núcleo articulador debe ser los Consejos del Poder Popular Organizado, entre éstos los CONSEJOS SOCIALISTAS DE TRABAJADORAS Y TRABAJADORES como una de esa organizaciones del Proletariado Revolucionario. Para superar esas lagunas ideopolítica debemos apoyarnos en otro párrafo del Manifiesto del Partido Comunista: “La burguesía, con el rápido perfeccionamiento de todos los medios de producción, con las facilidades increíbles de su red de comunicaciones, lleva la civilización hasta a las naciones más salvajes. El bajo precio (hoy es a la inversa, al haber mayor población los capitalistas disminuyen la producción de productos de primera necesidad e incrementan los precios) de sus mercancías es la artillería pesada con la que derrumba todas las murallas de la China, con la que obliga a capitular a las tribus bárbaras más ariscas en su odio contra el extranjero. Obliga a todas las naciones a abrazar el régimen de producción de la burguesía o perecer; las obliga a implantar en su propio seno la llamada civilización, es decir, a hacerse burguesas. Crea un mundo hecho a su imagen y semejanza.

Pues bien: ante nuestros ojos se desarrolla hoy un espectáculo semejante. Las condiciones de producción y de cambio de la burguesía, el régimen burgués de la propiedad, la moderna sociedad burguesa, que ha sabido hacer brotar como por encanto tan fabulosos medios de producción y de transporte, recuerda al brujo impotente para dominar los espíritus subterráneos que conjuró. (hoy, socialdemócratas que camuflagiados de pseudo revolucionarios, no desean que se plantee en serio cambiar el capitalismo, y, menos aún hablar del comunismo) Desde hace varias décadas, la historia de la industria y del comercio no es más que la historia de las modernas fuerzas productivas que se rebelan contra el régimen vigente de producción, contra el régimen de la propiedad, donde residen las condiciones de vida y de predominio político de la burguesía. Basta mencionar las crisis comerciales, cuya periódica reiteración supone un peligro cada vez mayor para la existencia de la sociedad burguesa toda. Las crisis comerciales, además de destruir una gran parte de los productos elaborados, aniquilan una parte considerable de las fuerzas productivas existentes. (Persiguen, despiden obreras y obreros, cierran fabricas-industrias…)

Quedarse en meras y simples observaciones sobre la criminalidad declarada y practicada por los sectores más reaccionarios de la oligarquía criolla, es asumir conductas de proxeneta, ante la desfachatez tanto de la derecha fascista y criminal e izquierda adocenada y apoltronada; que con discursos demagogos e hipócritas, siguen adornando las heces de esta sociedad burguesa, ocultando con alevosía y premeditación la crisis periódica del capitalismo. Retomemos el Manifiesto del Partido Comunista: ¿Cómo se sobrepone a las crisis la burguesía? De dos maneras: destruyendo violentamente una gran masa de fuerzas productivas (obreros, obreras, campesinas y campesinos con sus medios y objetos de producción) y conquistándose nuevos mercados, a la par que procurando explotar más concienzudamente los mercados antiguos. Es decir, que remedia unas crisis preparando otras más extensas e imponentes y mutilando los medios de que dispone para precaverlas. ¿Entonces qué entendemos por socialismo hoy, y porqué del Socialismo Científico? Recurramos al Manifiesto del Partido Comunista, siempre que estemos dubitativos, con respecto a las formas económicas que nuestra humanidad ha experimentado, y, ante la maniobrar alienante de la cultura de la clase dominante que convierte a la sociedad en anticomunista y la condena al liberalismo proxeneta de la explotación del ser humano por el ser humano, tergiversando las experiencias sobre el cambio del modo planificar, organizar, procesar, acumular, distribuir y controlar la producción de obras, bienes y servicios, donde no se ha liberado el proletariado del yugo explotador. “Y, sin embargo, cuando este Manifiesto vio la luz, no pudimos bautizarlo de Manifiesto socialista. En 1847, el concepto de “socialista” abarcaba dos categorías de personas. Unas eran las que abrazaban diversos sistemas utópicos, y entre ellas se destacaban los owenistas en Inglaterra, y en Francia los fourieristas, que poco a poco habían ido quedando reducidos a dos sectas agonizantes. En la otra formaban los charlatanes sociales de toda laya, los que aspiraban a remediar las injusticias de la sociedad con sus potingues mágicos y con toda serie de remiendos, sin tocar en lo más mínimo, claro está, al capital ni a la ganancia. Gentes unas y otras ajenas al movimiento obrero, que iban a buscar apoyo para sus teorías a las clases “cultas”. El sector obrero que, CONVENCIDO DE LA INSUFICIENCIA Y SUPERFICIALIDAD DE LAS MERAS CONMOCIONES POLÍTICAS, reclamaba una RADICAL TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD, se apellidaba COMUNISTA. Era un comunismo toscamente delineado, instintivo, vago, pero lo bastante pujante para engendrar dos sistemas utópicos:… El socialismo era, a lo menos en el continente, (Europeo) una doctrina presentable en los salones; el comunismo, todo lo contrario (¿algo parecido con nuestra realidad?). Y como en nosotros era ya entonces firme la convicción de que “la emancipación de los trabajadores sólo podía ser obra de la propia clase obrera”, no podíamos dudar en la elección del título. Más tarde no se nos pasó nunca por las mentes tampoco modificarlo.

El libertador Simón Bolívar, en una de sus máximas nos alerta: “Nos han dominado más por la ignorancia, que por la fuerza”. Superar todas estas falencias ideopolíticas en el seno del Movimiento Revolucionario Popular, implica tener una Vanguardia Política y con concepción de clase obrera, blindada con todo el arsenal ideo-político-filosófico del legado científico del Marxismo-Leninismo sobre el nuevo modelo de producción (SOCIALISMO CIENTÍFICO) donde las Obreras y los Obreros convencidos y comprometidos, eleven su nivel de ofensiva revolucionaria aplicando el centralismo democrático, la crítica y autocrítica propositiva para cumplir con el papel histórico como clase Liberadora en construir el Socialismo Científico como nivel óptimo para lograr el Comunismo Científico, y, en eso contribuye nuestro camarada Federico Engels, en su obra Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico: “El socialismo moderno es, en primer término, por su contenido, fruto del reflejo en la inteligencia, por un lado, de los antagonismos de clase que imperan en la moderna sociedad entre poseedores y desposeídos, capitalistas y obreros asalariados, y, por otro lado, de la anarquía que reina en la producción. Pero, por su forma teórica, el socialismo empieza presentándose como una continuación, más desarrollada y más consecuente, de los principios proclamados por los grandes ilustradores franceses del siglo XVIII. Como toda nueva teoría, el socialismo, aunque tuviese sus raíces en los hechos materiales económicos, hubo de empalmar, al nacer, con las ideas existentes”. … Hemos visto cómo los filósofos franceses del siglo XVIII, los precursores de la revolución, apelaban a la razón como único juez de todo lo existente. Se pretendía instaurar un Estado racional, una sociedad ajustada a la razón, y cuanto contradecía a la razón eterna debía ser desechado sin piedad. Y hemos visto también que, en realidad, esa razón eterna no era más que el sentido común idealizado del hombre del estado llano que, precisamente por aquel entonces, se estaba convirtiendo en burgués. (Cosa parecida con los nuevos socialistas burgueses hoy, no es pura coincidencia)

Del Estado burgués reformista al ESTADO DEMOCRÁTICO REVOLUCIONARIO PROLETARIO.- De acuerdo a la teoría del materialismo dialéctico, el factor decisivo en la historia es, en fin de cuentas, la producción y la reproducción de la vida inmediata. Y para esta producción y reproducción se requiere de dos métodos. Por una parte, la producción de alimentos, ropa y vivienda y, por la otra parte, fabricar instrumentos para producir todo eso que se necesitan para la reproducción del ser humano mismo, garantizándose así la continuación de la especie humana. El orden social en que vivimos 1os seres humanos en cualquier época, comunidad o nación dada, está condicionado por esas dos metodologías de producir la vida material: esto como fruto del grado de evolución, desenvolvimiento y desarrollo del trabajo de las fuerzas socioproductivas en equilibrio con la naturaleza, por una parte, y de la familia, por la otra, como partícula fundamental de la arquitectura general de la nueva sociedad, el comunismo científico, como nivel superior del capitalismo y el socialismo, y, que deber ser fruto de una humanidad ya no divida en clases y donde prevalezca la vida humana y demás especies biológicas y no el fetiche dinero.

Por lo tanto, las comunistas y los comunistas venezolanos, debemos avanzar hacia la ofensiva revolucionaria cerrando filas con las y los trabajadores y concretar en la praxis del proletariado revolucionario en la confrontación con la burguesía, deslindando con los sectores oportunistas pseudorevolucionarios, para acumular fuerzas para la lucha:

¡CONTRA EL FASCISMO, EL ENTREGUISMO Y LA CORRUPCIÓN!

1.1. La idea central que inspira todo el Manifiesto del Partido Comunista, es esclarecer y saber: que el régimen económico y la estructuración social que de él (Modo de producción capitalista) se deriva necesariamente en cada época histórica constituye la base económica sobre la cual se asienta la historia política e intelectual de esta época. Y carcome la conciencia del colectivo social, privando a las ciudadana y ciudadanos de los más elemental para la reproducción humana, como es la alimentación, vestido y vivienda, en tal sentido el movimiento obrero revolucionario en unidad al Partido Comunista de Venezuela debe proponerse consolidar el Bloque Popular Revolucionario, como dirección colectiva de este proceso de Liberación Nacional para derrotar el nuevo Plan Cóndor reprogramado por el imperio norteamericano-europeo:

PROLETARIOS DE MI PATRIA UNÍOS… VACILAR ES PERDERNOS, ALERTO EL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR… ¡ANTE EL FASCISMO Y EL ENTREGUISMO, LA OPCIÓN ES EL SOCIALISMO (CIENTÍFICO)!... HASTA LA VICTORIA DE LA SOBERANÍA DE LA CLASE OBRERA…

LUCHAREMOS Y VENCEREMOS…

FREDDY SUBDIAGA MILITANTE DEL GLORIOSO PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA


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