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Lunes 17 abril 2017 (00h40) :
Entre el Idealismo y el Materialismo.-

Por : FREDDY SUBDIAGA

Entre el Idealismo y el Materialismo.- (Las dos concepciones filosóficas de la Humanidad)

El miedo a los dioses es absurdo, pues éstos en nada intervienen en los asuntos humanos y no se mueven por la ira ni la cólera ni tantos otros sentimientos que comúnmente se les atribuyen…

Epicuro 341 años a. n. e.

Quien con sus cinco sentidos, bien utilizados, se haya persuadido de la dos concepciones filosóficas de la humanidad, podrá organizar a ciencia cierta los criterios sobre lo subjetivo y lo objetivo, es decir, sopesar lo verdadero de lo falso en la evolución, desenvolvimiento y desarrollo político, económico, social y cultural del ser humano social. De lo contrario, estará entrampado en la subjetividad escolástica y academicista del oscurantismo religioso surgido en el esclavismo, transmutado en el feudalismo y adecuado al capitalismo, como sustantivo de la clase dominante de estos tiempos.

Persuadirnos y convencernos de las aberraciones degenerativas, destructivas y criminales del sistema capitalista, donde el idealismo oscurantista impuesto a la mayoría del proletariado a nivel mundial, con el propósito de mantenerlo sometido a los designios de la burguesía con sus instrumentos ideológicos a la explotación de la fuerza humana de trabajo, a la expoliación de las riquezas naturales de la naciones; y, para lograrlo debe de subordinar a la Clase Obrera a los planes guerreristicos, injerencistas e invasores del neocolonialismo estadounidense-europeo para incrementar su capital, no solo financiero, sino su industria militar como poderío de su monopolio mercantil protegido por el idealismo clerical.

Contra todo ese irracional sistema neocolonial imperialista, se opone el materialismo, que es la fuente de la ciencia, y, es el acérrimo enemigo irreconciliable del idealismo que niega la evolución, desenvolvimiento y desarrollo material del mundo, supeditándolo a la creación supranatural o divina. Por lo tanto, no es casual que los religiosos hayan perseguido a la filosofía materialista y a sus partidarios (Nicolás Copérnico, Miguel Servet, Giordano Bruno, Francisco de Miranda, entre otros, juzgados y condenados a muerte por los eclesiásticos). Esas dos concepciones se expresan en la lucha de clases, hoy; donde la mayoría es influenciada y alienada por el idealismo, mientras que el materialismo es la expresión concentrada de la vanguardia del proletariado revolucionario que está en el deber histórico en el avance de la ciencia y la técnica con el fin de desarrollar la economía y la cultura en favor de la humanidad. Sin embargo, esto ha sido vilipendiado por el idealismo y la religión que como instrumentos de manipulación espiritual de los explotadores sobre los explotados para confirmar y demostrar la razón de su poder, en provecho de su acumulación no tan originaria del capital. Ambos instrumentos son la base ideológica, en defensa del capitalismo.

En síntesis, la psiquis enfermiza del idealismo se impone ante la ciencia y la técnica, enfermedad que la dinamizan cuando la burguesía ve en tiempos de revolución, amenazados sus intereses viscerales, agudizada en la situación actual de la propiedad privada de los medios y objetos de producción; reflejándose en la contradicción capital-trabajo asalariado, perfeccionada en la división social del trabajo. División Social del Trabajo, categorizada por la labor manual o intelectual de hombres y mujeres del campo o la ciudad, sometidos a las normas jurídicas de la base económica del Estado socialdemócrata burgués y sus gobiernos lacayos, que aprovechando todo el avance de la ciencia y tecnología para poner en peligro la existencia biológica de especie humana. Hoy el imperialismo estadounidense-europeo desafía a toda la humanidad con acelerar otro holocausto mundial, con el pretexto del salvar los intereses del gran capital, hoy, expresados en las transnacionales y el dominio de los gobierneros del departamento de Estado de los EEUU.

Por tal razón, el proletariado o el movimiento obrero-campesino-popular revolucionario, debe estar conciente de la principal contradicción capital-trabajo asalariado. Visualizando que la esclavitud asalariada, el trabajo del proletariado, no crea riqueza y menos aún propiedad a la Clase Obrera; a su vez, distinguir que su fuerza innovadora, creativa y productiva al accionar los medios de producción para transforma los objetos de la misma le genera riquezas al capitalista que solo ocupa la posición personal parasitaria en la producción, quedándose con la plusvalía o excedente de las fuerzas productivas; como consecuencia del precio mínimo del trabajo asalariado, es decir, la suma de los medios que considera el explotador para la subsistencia indispensable del obrero manual o intelectual en su conservación y reproducción de la vida como proletario.

Estando preclaros de este antagonismo, podemos cavilar el porqué del comportamiento tanto de la oligarquía fascista venezolana y las oligarquías transnacionales con sus estamentos psicoestructurales del establishment del gran capital (Jurídicos, comunicacionales, militares y religiosos) para imponer una confrontación de pueblo contra pueblo en Latinoamérica y en particular en Venezuela. Confrontación que debe ser parada por la unión de los proletarios del mundo, porque a ciencia cierta los que ponen la carne al fuego son los obreros, obreras, campesinos, campesinas y estudiantes; para que al final de la jornada, sino está bien consolidada la unidad proletaria campesina, los oportunistas tanto de la derecha fascista y de la izquierda adocenada y exquisita salven sus intereses como la extremidades del cuerpo del sistema capitalista. Veamos lo que está pasando en el continente europeo (Francia, Grecia, España, Portugal…) o en nuestro continente latinoamericano caribeño (CHILE, Brasil, Colombia, Argentina…).

Entonces no es cuestión de creer, sino de saber distinguir, entre lo verdadero de lo falso.

Cerramos con otra máxima de filósofo materialista Epicuro: ¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios? Epicuro

Freddy Subdiaga Militante del Glorioso Partido Comunista de Venezuela


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