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Domingo 30 abril 2017 (14h31) :
Desde la Comuna de Paris (1871), hasta la Revolución Bolchevique (1917), pasando

Por : FREDDY SUBDIAGA

Desde la Comuna de Paris (1871), hasta la Revolución Bolchevique (1917), pasando por los sucesos de Chicago (1886)

“La clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina del Estado tal y como está y servirse de ella para sus propios fines. El proletariado debe destruirla y sustituirla con un Estado del tipo de la Comuna de París” Carlos Marx El 18 Brumario de Luis Bonaparte

“El marxismo no es un dogma, sino una guía para la acción” Vladimir Ilich Uliánov – LENIN Tesis de Abril / 1917

Aunque los tiempos y los espacios son distantes, la causa es común, la lucha de clases, expresión concentrada de la injusticia y la desigualdad social de la forma económica impuesta por la clase dominante (explotadores y expoliadores) a los dominados (las y los Obreros desposeídos de los medios y objetos de producción). Al proletariado revolucionario y al campesinado en unión con las y los Comunistas, nos debe servir de gran apoyo las premisas del análisis y la síntesis que nos suministra el materialismo dialectico e histórico, aplicado al evolucionar, desenvolvimiento y desarrollo de las revoluciones políticas, sociales, económicas y culturales que se han generado al calor de la lucha de clases. Los ciclos de las crisis anacrónicas de los modos de producción, donde prevalece el dominio de los explotadores de los seres humanos y de la expoliación y depredación de los recursos naturales, los evaluaremos en este trabajo con motivo a la conmemoración y celebración de los 100 años de la Revolución Bolchevique o Revolución de Octubre-Noviembre, 1917.

Un nuevo proceso de transformación se genera sólo como consecuencia de una nueva crisis económica orquestada como siempre por la burguesía y su sistema capitalista. Pero es tan seguro que lo maniobre como los del pasado, y, lo que, solo se logre sean meros emplastos sociales de beneficencia pública conducida solapadamente por el Estado “benefactor” burgués, reformista y corruptor. Imponiéndose un nuevo reacomodo cosmetológico de la esclavitud asalariada.

Breve antecedente del espiral histórico.-

Las siempre agudas crisis del mercado y el comercio mundial producida en el continente europeo, 1847, había sido la verdadera causa de las revoluciones de Febrero y Marzo de ese año, y que la prosperidad industrial, a costa de la explotación del campesinado y el proletariado, había vuelto a producirse paulatinamente desde mediados de 1848 hasta 1850, que llegaba a su pleno auge; con un saldo de hambre y hacinamiento de la masa trabajadora, esto se convirtió en el nervio animador que dio nuevos bríos a la reacción europea, así como en otras latitudes del bloque terráqueo con su .lockout (bloqueo patronal a la producción y la distribución). ¿Alguna coincidencia con la actualidad? Y, esto fue decisivo para que la burguesía desatara toda una serie de maniobras para contener el avance del proletariado revolucionario.

Bajo la tutela legalista del Estado monárquico de Luis Felipe de Orleans, gobernaba en realidad un ala de la burguesía, la aristocracia financiera .en alianza con los terratenientes; y, en pugna con la burguesía industrial que se ubicaba en la oposición, representada por la fracción republicana moderada. Esta controversia entre estas dos alas de la burguesía permitió la incursión revolucionaria del proletariado de Paris.

En Febrero de 1848 fue el inicio de la batalla. El conjunto de las clases se levantaron contra el gobierno de Luis Felipe que había expoliado y arruinado al pueblo francés en provecho del capital financiero y la banca. En las concentraciones y barreras callejeras se unían el proletariado y una fracción de la pequeña burguesía. El Monarca huye, surge el Gobierno Provisional, conformado por la burguesía, que en su primer acto de gobierno; como siempre, muestra moderación, se hace del poder y velozmente concilia con la aristocracia restableciendo el orden burgués, suprimiendo la libertad de prensa, prohibiendo las manifestaciones de los desposeídos y la organización de los obreros, negándose a proclamar la República Social. De inmediato reacciona, Raspail (versado socialista, unido al proletariado), representante de la pequeñaburguesia y en nombre del proletariado de París, se presenta ante el nuevo gobierno y prorrumpiendo expresa: ¡si dentro de dos horas no se declara la República Social, volveré a la cabeza de 200.000 hombres! Ante esta exclamación amenazante, la burguesía tuvo que proclamar la República Social.

El proletariado en su inconsciencia política creyó que con la República Social y a través de las instituciones del Estado burgués podía superar el antagonismo entre las clases. Tras sus reivindicaciones ingenuas se desarrollaba el interés irreconciliable entre el Trabajo y el Capital. Ese año de 1848 el proletariado visualizo, que con la revolución pequeñaburguesa no podía marchar al lado de la burguesía sino que debía hacerlo contra ella. Que proclamar la fraternidad entre las clases era una utopía: además que no es posible la conciliación entre los explotadores y los explotados. La derrota de los insurrectos en junio dejó de manifiesto que el proletariado sin una vanguardia verdadera como la Clase Obrera y su Estado Mayor, el Partido Comunista, está limitada para efectuar los cambios políticos, económicos, sociales y culturales. Demostrándose con esta experiencia, que todo avance puede ser aprovechado por la clase dominante, tendiendo a confundir a las masas trabajadoras, pero generando otras condiciones juntos a los logros de la clase obrera para elevarse a formas de luchas superiores; Al final de la jornada el proletariado había sido vencido, pero su programa de lucha, la República Social, dio paso al grito de: ¡Derrocamiento de la burguesía! ¡Dictadura de la Clase Obrera!. Surgiendo así, la necesidad de afinar el Partido como instrumento de lucha contra la clase dominante.

“el progreso revolucionario se hizo engendrando un adversario, en la lucha contra el cual el partido de la subversión maduró convirtiéndose en un partido verdaderamente revolucionario” Carlos Marx Las luchas de clases en Francia 1848 a 1850

La Comuna de Paris, 1871.- Transcurrido veintiún años de aquellos hechos subversivos de 1848-1850, la agudización de la crisis económica que continua explotando a la clase obrera y al proletariado en general, resurgen en los meses de Marzo a Mayo de 1871 nuevos ánimos revolucionarios de la clase obrera y el campesinado, donde conquistó por primera vez en la historia de la humanidad dividida en clases, el instrumento del poder político (Estado), expresado en la Comuna de París. De cuya hazaña la clase obrera, exigía la República Democrática, emitiendo desde el 18 de marzo al 28 de mayo de 1871, una serie de decretos revolucionarios, como la autogestión de las fábricas abandonadas por los explotadores, la creación de guarderías para los hijos de las obreras, la laicidad del Estado, la obligación de las iglesias de acoger las labores de beneficencia clerical; las asambleas de vecinos como autoridad popular, la condonación de los alquileres impagables y la abolición de los intereses de las deudas. Muchos de estos decretos expresaban el repudio a la manipulación de paliar la pobreza generalizada causada por la guerra. Logros que fueron cercenados por la contrarrevolución y por la maniobra socialdemócrata reformista y excluyente de la sociedad burguesa.

Estas reivindicaciones que fueron pagadas con sangre de la clase obrera y el campesinado de todos los tiempos; que debe de impulsar una verdadera revolución proletaria para superar el añejado Estado burgués. Es decir destruirlo, ya que éste sirve sólo como instrumento del poder político a los intereses de la clase dominante (los explotadores), en detrimento de los intereses de los desposeídos, de los explotados.

De manera que la Clase Obrera hoy, no puede obviar tan importante tentativa heroica de las masas obreras y campesinas de aquella época, que sólo pudieron detenerla con una inmensa masacre dejando un saldo de más 10.000 obreros y campesinos insurgentes muertos, quedando para siempre inmortalizada como el primer gran intento de lograr el objetivo histórico de la clase obrera y el campesinado, el de tomar el cielo por asalto. Es decir, el poder político, elevándose a clase liberadora. Para luchar en la construcción de un nuevo orden social (Comunismo Científico).

“nuestra tarea consiste en hacer permanente la revolución”. Para el proletariado “no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clases sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva”. Carlos Marx Mensaje a la Liga de los Comunistas, 1848

8 DE MARZO DE 1857 ANTECEDENTE A LOS SUCESOS DE CHICAGO-1886.-

Todo lo sucedido en el siglo XVIII y lo que acontecía en pleno siglo XIX; estremeció la conciencia de hombres y mujeres del proletariado a nivel mundial convencidos por cambiar ese estado de cosas; mientras el proletariado europeo insistía en la Libertad, Igualdad y Fraternidad, lema surgido en la revolución burguesa de Francia de mayo de 1791. El 1 de mayo de 1886, a 95 años de esa revolución burguesa, y, a 15 años de la Comuna de Paris; el proletariado Estadounidense (Mujeres y Hombres) hacen suyas las premisas que impulsaron a las obreras, obreros y campesinos franceses al tomar el cielo por asalto, e izan las banderas por la emancipación de la clase obrera mundial, exigiendo la Reducción de la Jornada Laboral Diaria, antecediéndole la Huelga de las trabajadoras textiles de la compañía Lower East Side. 8 de marzo de 1857. Por aquella época, la enorme mayoría de los trabajadores en la industria textil eran mujeres. En esos años, las jornadas laborales eran agotadoras, de más de 12 horas diarias y con un salario miserable. Eran salarios muy bajos para los hombres, y, peores para las mujeres, que percibían un 60 o 70% menos dinero que los hombres.

Por estas razones, y sumado a las pésimas condiciones de trabajo, las mujeres de una fábrica textil de Nueva York decidieron ir a la huelga. Organizaron una marcha por la ciudad para denunciar los hechos, pero lo único que obtuvieron fue una fuerte represión por parte de las Instituciones represivas del Estado burgués, que disolvió la marcha, dispersando y lesionando física y moralmente a las mujeres. Diez años después, en 1867, también en el mes de marzo, tuvo lugar otra huelga, esta vez con mujeres planchadoras de cuellos en la ciudad de Troy-Míchigan, recibiendo el mismo trato que sufrieran sus compañeras en 1857. Al paso de 19 años de la primera acción rebelde, y a 9 años de la segunda insurgencia femenina; la clase obrera de 1886 en Chicago, asume su rol histórico, y con tal propósito, hacen circular este llamado:

"Un día de rebelión, no de descanso! Un día no ordenado por los voceros jactanciosos de las instituciones que tienen encadenado al mundo del trabajador. Un día en que el trabajador hace sus propias leyes y tiene el poder de ejecutarlas! Todo sin el consentimiento ni aprobación de los que oprimen y gobiernan. Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar `ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana”.

Para aquella época, la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), en manos del proletariado impregnado por las ideas comunistas, socialistas y anarquistas, había anunciado su resolución dos años antes: lo hizo en su IV Congreso, el 17 de octubre de 1884, y fijó su ultimátum para el 1 de mayo de 1886. Dos años duraron en preparar las actividades y acciones, tiempo requerido de organizar grandes jornadas de propaganda, formación y divulgación a fin de garantizar el mayor éxito en las próximas acciones de lucha, cuyo fin era aislar a los grupos oportunistas, desenmascarar a los esquiroles, provocadores y agentes patronales y lograr una Dirección Colectiva Obrera Revolucionaria cohesionada y convencida de encarar las jornadas de lucha que se habían preparado con objetivo de reducir la jornada laboral.

Meses previos al 1 de mayo de 1886, mientras miles de trabajadores y trabajadoras hacían correr la convocatoria al paro, y, a pesar del tiempo que tomaron para efectuar la jornada proletaria, las fuerzas policiales junto a los esquiroles patronales, los iban equipando con intención deliberada con nuevas armas por poderosas empresas y corporaciones del capital, que se oponían a las 8 horas. Chicago -por entonces, la segunda ciudad más relevante de los Estados Unidos- fue el centro principal de rebeliones. Llegado el 1 de mayo de 1886, Albert Parsons, líder de la organización "Caballeros del Trabajo de Chicago", dirigió una manifestación de calle con 200 mil trabajadores de esa ciudad, en demanda de la reducción del horario laboral. En los días siguientes se le unieron 350 mil en todo el país y la huelga nacional logró paralizar a más de mil fábricas.

A los dos días siguientes el 3 de mayo, August Spies, que dirigía un periódico obrero, condujo otra marcha de 6 mil trabajadores hasta la fábrica McCormick; cuando salieron los obreros que no habían acatado el paro, la policía intervino, mató a un manifestante e hirió a muchos más.

El siguiente día, 4 de mayo, tuvo lugar la masacre de Haymarket: Spies, Parsons, Georg Engel, Louis Linng y Samuel Fielden citaron a los trabajadores frente al mercado para protestar por la masacre del día anterior. “Sorpresivamente” una bomba explotó y mató a un policía, lo que sirvió de pretexto para perseguir a los líderes, saquear sus casas y detenerlos.

El 21 de junio de 1886, 31 líderes fueron acusados de conspiración y asesinato; finalmente, la acusación sólo prosperó contra ocho (Samuel Fielden, Oscar Neeb, Michael Schwab, Georg Engel, Adolf Fischer, Albert Parsons, August Spies, Louis Lingg). Cinco de estos héroes de esa lucha fueron condenados a la horca, dos a prisión perpetua y otro a 15 años de trabajos forzados. El fiscal defensor, como siempre de los intereses de la institucionalidad del Estado burgués, le pidió al jurado: "Castigue a estos hombres, haga un ejemplo de ellos, cuélguelos y salve nuestras instituciones".

La ejecución tuvo lugar el 11 de noviembre de 1887. En el cementerio de Waldheim se levanta un obelisco y un grupo escultórico que en 1893 los obreros de Chicago levantaron a los héroes de Haymarket. Y aquel mismo año, John P. Altgeld, nuevo gobernador de Illinois, ordenó la libertad de Fielden, Schwab y Neebe. En el acta de indulto se decía que estos hombres, al igual que sus compañeros, eran inocentes y que su condenación había sido una grave violación de los procedimientos judiciales normales.

En 1889, en París, durante el Primer Congreso de la Segunda Internacional Socialista, se decidió en homenaje a la masacre de Chicago, que se conmemorara mundialmente en solidaridad laboral, estableciéndose el 1° de Mayor como día Internacional de los Trabajadores.

Nada se le ha regalado a la Clase Obrera. Es con la sangre del proletariado que se ha pagado las conquistas o reivindicaciones laborales, que hoy, descaradamente violan la sociedad burguesa con sus pseudo democracias reformistas, republicanas, democristianas, liberales; aunado al trabajo antiobrero de los socialrevolucionarios, que hunden en el fango del desconocimiento al proletariado de hoy, sometiéndolo a simples festines de las dadivas del patrón público o privado, refresquemos la memoria, para no permitir más crimines de lesa humanidad, encubiertos los mismos con descarada desfachatez, cinismos e hipocresía de democracias burguesas, fascistas y criminales, aduciendo que todo es por la paz laboral; esta ha sido una constante de la clase dominante, que le toca al proletariado revolucionario reflexionar y actuar con conciencia de clase obrera, interpretando esta máxima de Jorge Engel:

"¿Por qué razón se me acusa de asesino? Por la misma que tuve que abandonar Alemania, por la pobreza, por la miseria de la clase trabajadora. Sólo por la fuerza podrán emanciparse los trabajadores, de acuerdo con lo que la historia enseña. ¿En qué consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizadas en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad, el bienestar. Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quienes son sus enemigos y sus amigos." Jorge Engel Mártir de los sucesos de Chicago.

La Revolución Rusa – Bolchevique o de Octubre 1917 (noviembre en el calendario actual)

El espiral dialectico e histórico, nos va orientando con aguda precisión la evolución, desenvolvimiento y desarrollo del motor de la historia, la lucha de clases. Hemos recorridos tres épocas de conflictividad entre las dos alas de la burguesía (derecha e Izquierda), donde la carne puesta al fuego es la del proletariado, ahora veamos los antecedentes de la Revolución Bolchevique, 31 años después de la masacre de Chicago, 1886. La Revolución Proletaria que próximamente cumplirá 100 años de aquella primera experiencia del campesinado pobre y la clase obrera, en unidad con los soldados del pueblo ruso, de tomar el cielo por asalto en el siglo XX, donde en este siglo XXI, la Clase Obrera y el proletariado a nivel mundial recordara y celebrara, y, pasando revista evalúa la coyuntura política, económica y social, bajo la amenaza del holocausto imperialista.

Breve retrospectiva histórica:

La burguesía monárquica rusa, en los tiempos del Zar, estaba unida estrechamente a los terratenientes por lo tanto era impensable que ésta les entregase la tierra a los campesinos. Esto hacía que a pesar del carácter pseudo-democrático-burgués de aquella época, las tareas de la revolución proletaria pudiesen ser llevadas hasta el final por una alianza entre el proletariado y las masas campesinas. Desde 1875, los desposeídos y algunos populistas se dieron a la tarea de como emancipar de la clase dominante a la mayoría del pueblo trabajador ruso y por primera vez lanzan unas consigna que agitaría el movimiento campesino y proletario: (Zemlia i Volia”) «Tierra y Libertad» “Larga vida a la Revolución Social. Entonces izaron una bandera roja con esas palabras. Este heroico acto fue la primera manifestación de las y los trabajadores en la historia de Rusia.

En 1905, volvía a repetirse el espiral dialectico e histórico: La manifestación en San Petersburgo del 9 de enero de ese año, concentraba a 140.000 personas entre mujeres, hombres y niños en su mayoría de origen campesino, dirigida por el cura Gapón y alzando íconos religiosos y retratos del zar, llevaban una declaración a las puertas del Palacio de Invierno, donde le rogaban al “padrecito zar” una serie de reclamos económicos y otros democráticos, dado que estaban atravesando una tremenda miseria y represión en el país. La respuesta a los manifestantes desarmados fue reprimirlos dejando una cantidad de cientos de muertos y miles de heridos, pasando a la historia como “el domingo sangriento”, sirviendo estos sucesos para activar una vez más una pseudo-revolución que reacomodara la sociedad burguesa en Rusia; los diversos intentos de reforma fueron duramente rechazados por la monarquía y la burocracia. Incluso los cambios consensuados tuvieron un alcance relativo; por ejemplo, menos de cuarenta provincias tenían zemstvo (consejos rurales), cincuenta años después de su introducción legislativa. Las expectativas, contrarrestadas por el limitado progreso reformista, produjo frustración que llegado el momento desembocó en rebeliones. Tras los sucesos de 1905, las insurrecciones campesinas se repitieron en 1906 y durarían hasta 1908. Las concesiones por parte del gobierno fueron vistas como un apoyo tácito de la redistribución de la tierra entre la burguesía y la pequeña burguesía, excluyendo a los campesinos pobres, por lo que se produjeron nuevos ataques para forzar a los terratenientes y propietarios «no campesinos» a que huyeran. Creyendo que una reforma agraria era inminente, los campesinos quisieron aplicarla anticipadamente pero fueron firme y salvajemente reprimidos. La sensación entre aquellos que se rebelaron fue que la demanda de «tierra y libertad» sólo podía satisfacerse mediante una verdadera revolución obrera-campesina. Para Vladimir Ilich Uliánov (Lenin), estos sucesos: “reveló la agonía de la fe secular del campesinado en “el padrecito zar” y el nacimiento de un pueblo revolucionario encarnado en el proletariado urbano.

Para 1917, la clase obrera rusa era muy superior, objetiva y subjetivamente, a la que en la Francia de 1848, le había entregado el poder a la burguesía. Debieron hacerlo a espaldas del pueblo, influenciada por los agentes de los dos partidos socialistas: el socialrevolucionario y el socialdemócrata republicano.

Vladímir Ilich Uliánov (Lenin). Después de haber permanecido durante meses en la clandestinidad, sube a la tribuna del congreso, para leer el decreto sobre la tierra. .Artículo 1°: queda abolida, sin ninguna clase de indemnización, la propiedad territorial de la nobleza... Al tomar esta medida la clase obrera en el poder se arma de los instrumentos necesarios para extender su influencia a todo el país campesino. Impulsando el derecho al trabajo con la articulación de la fuerza productiva de los campesinos y obreros, alertando a su vez que detrás del derecho al trabajo está el poder sobre el capital, y detrás del poder sobre el capital la apropiación de los medios de producción, su sumisión a la clase obrera unida, organizada y concienciada, y por consiguiente la abolición tanto del trabajo asalariado como del capital y de sus relaciones mutuas.

Lenin planteo que para poder triunfar, una Insurrección Proletaria debe apoyarse en la clase más avanzada (clase obrera), estar respaldada por el ascenso del pueblo revolucionario (proletariado), y coincidir con el momento de mayor actividad de la vanguardia del pueblo trabajador (Partido Comunista) y la mayor vacilación de los adversarios políticos, enemigos ideológicos y de clase, así como de los amigos a medias.

Síntesis.-

No podemos obviar que la Revolución Bolchevique (Obreros-Campesinos-Soldados) partió la historia de la humanidad en dos, entregándole a ciencia cierta a las obreras y obreros, que sin la unidad del proletariado manual e intelectual, no podrá emanciparse de la esclavitud asalariada, a su vez, identifico las dos clases antagónicas e irreconciliables, a partir de esa hazaña, el Proletariado y la burguesía. Pero esta experiencia mundial le ha costado inmensos sacrificios, millares de seres humanos criminalizados, desaparecidos y asesinados por la reacción antihumana de la sociedad capitalista, que entre las dos guerras mundiales causaron 90 millones de muertes, sin contar las víctimas de la guerra fría y las invasiones neocolonialistas del imperio estadounidense.

Tampoco se debe olvidar los logros de esta gesta heroica que enfrento, a primeras de cambio, la contrarrevolución zarista interna, en segundo lugar los efectos devastadores de las dos guerras mundiales, en tercer lugar lidiar con las rémoras del fascismo y el capitalismo, que aun perturban y destruyen a la humanidad, pero que la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas (URSS) enfrentaron elevando la Ciencia y la Técnica. Que se expresan en el avance de la Medicina, la Astronomía, la Educación, entre otros. Sin negar los efectos nocivos de la burocracia estatal vieja reminiscencia del Estado feudal-burgués.

Debo cerrar con perspectiva Bolivariana-Marxista-Zamorana y Revolucionaria, para empujar la larga noche del capitalismo, y acelerar la hora de la victoria decisiva del partido de las obreras y obreros sobre las clases altas de la sociedad burguesa, será de nuevo ese partido (Partido Comunista de Venezuela), y solo ese partido, el que tome la iniciativa en la organización socialista-comunista de la producción nacional. Las comunas urbanas y rurales todavía en gestación empezarán, de hecho, una transición a una forma más elevada, comunista. La propiedad comunal de la tierra y de los medios de producción se convertirá no solo en algo posible, sino en probabilidad, y el sueño de los desposeídos sobre el desarrollo excepcional del campesinado y la clase obrera se hará realidad.

Derrotemos la mediática de los medios de engaño que ha sido hasta ahora instrumentos de la burguesía nacional e internacional que obstaculizan la unidad del proletariado, esencia fundamental para nuestra emancipación. El proletariado revolucionario debe organizarse como partido independiente de la burguesía liberal y de la pequeña burguesía republicana.

Rompamos el cerco político gatopardiano (Que todo cambie para que todo siga igual), que se inicia solapando teóricamente la transformación política revolucionaria, pero que en la práctica sólo altera la parte y no el todo, tocando superficialmente las estructuras de poder, conservando intencionadamente el elemento esencial de estas estructuras burguesas y pequeñas-burguesas.

NOTA: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". "¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado". "…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está. Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

¡VIVA LA CLASE OBRERA!

¡VIVA LA UNIDAD REVOLUCIONARIA OBRERA CAMPESINA POPULAR!

¡LUCHAR HASTA VENCER CON LAS Y LOS TRABAJADORES AL PODER!

¡LA PAZ SE CONQUISTA DERROTANDO A LOS FASCISTAS!

¡POR LA SOBERANÍA Y LA AUTODETERMINACIÓN, APLASTEMOS LA CONSPIRACIÓN!

FREDDY SUBDIAGA MILITANTE DEL GLORIOSO PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA.

Bibliografía de Referencia:

K. Marx. El Manifiesto del Partido Comunista.

K. Marx. Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850.

K. Marx. Mensaje a la Liga de los Comunistas.

F. Engels. El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado.

V. Lenin. Tesis de Abril 1917.

V. Lenin. ¿Qué hacer?

L. RESHETNIKOVA. CENTENARIO DE LOS SUCESOS EN CHICAGO


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